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Hoy empieza nuestra misión

Hoy empieza nuestra misión


Con la Solemnidad de la Ascensión termina la misión de Jesús en la tierra y comienza la de los Apóstoles y discípul@s, llamados a continuar la obra del Hijo de Dios ya llevar su Evangelio por todo el mundo ya lo largo de la historia.

“Seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, Samaria y hasta los confines de la tierra”.

Sin embargo los Apóstoles, aunque llevan mucho tiempo con Jesús, son frágiles, temerosos, poco influyentes frente a la lógica mundana. Para hacer frente a esta pobreza invencible, que siempre ha caracterizado la naturaleza humana, Jesús les promete y les da su propio Espíritu: el Espíritu Santo. “Tendréis la fuerza del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotr@s y seréis mis testigos”.

Tod@s nosotr@s, a pesar de nuestras innumerables pobrezas, estamos llamad@s a vivir la misión de la Iglesia, a continuar el anuncio y la obra de Jesús, por eso, cada día en la liturgia, la Iglesia invoca al Espíritu Santo, para que sus hijas e hijos sean revestidas de poder, transformados en el corazón, renovadas y fortalecidos en su fragilidad.

Respecto al misterio de la Ascensión, Agustín afirma: “Hoy nuestro Señor Jesucristo ha subido al cielo. Que con él se eleven también nuestros corazones”. Cristo, ascendido al cielo, sigue viviendo su vida y su pasión en nosotr@s, de modo que ya en la vida terrena podamos vivir espiritualmente unidos a él, porque él es la cabeza de ese cuerpo suyo que es la Iglesia.

Ascender con Cristo, esto es lo que debemos hacer hoy. Subir al cielo es sentirse atraído por lo de arriba, es tener los mismos intereses y deseos de Cristo. Esto no impide la concreción de los problemas humanos. Ascender al cielo sirve para ver las cosas de la tierra con más realismo y menos angustia. Necesitamos el cielo que nos inspire, el cielo en el que sumergirnos para sublimarnos, por el que dejarnos atraer. El cielo no es el lugar de escape, de huida. El cielo es lo que tod@s podemos contemplar gratuitamente, es el inspirador de todos los buenos pensamientos, es la fuente de la esperanza, es el gran espacio donde se encuentran todas las miradas, es verdaderamente el símbolo de la contemplación. La misma contemplación a la que fue llamado el Padre Cristóbal cuyo ejemplo deseamos tod@s imitar y a cuya luz vivimos.