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Dios por Francisco nos habla

Dios por Francisco nos habla


El 17 de septiembre la familia franciscana celebra la fiesta de la Impresión de los estigmas de San Francisco. Después de haber lidiado con la cruz durante años y de haber desarrollado una sensibilidad cada vez más aguda hacia ese dolor hasta el punto de no saber contener el llanto y llorar con sollozos convulsivos, en aquel septiembre se estaba produciendo un hecho que nunca había ocurrido en el carne de hombre: la impresión de los Estigmas de Cristo crucificado. Esta oración que leeremos hoy refleja la maravilla de este hecho, que convierte, de alguna manera, a San Francisco en fuente del amor de Dios.

Venid, que en el monte Alvernia,
como a Moisés en la zarza
que ardía sin consumirse,
Dios por Francisco nos habla.

Cristo en la cruz es su vida.
Francisco en su amor se abrasa.
Que si «el Amor no es amado»
Francisco por todos ama.

Un serafín presuroso,
con dardos que Amor inflama,
en su pecho, pies y manos
hace florecer las llagas.

Cinco señales divinas
llevan de Cristo la marca.
Nuevo lenguaje de amor
que Dios por Francisco habla.

Un sol en fulgor temprano
hoy desveló la mañana.
Cuerpo de Cristo es Francisco,
Cristo de Francisco es alma.

Francisco en gozo se inmola
con el dolor de sus lágrimas.
Dolor y gozo son siempre
testimonio de quien ama.

Gloria al amor de Dios Padre
que por su Hijo nos salva.
Gloria al Espíritu Santo
que por Francisco nos llama. Amén

Thomas Merton comenta: "El hecho de que Francisco recibiera los estigmas fue una señal divina de que, de todos los santos, él era el más parecido a Cristo. Mejor que ningún otro había logrado reproducir en su vida la sencillez, la pobreza y el amor de Dios y de los hombres que caracterizan la vida de Jesús. Conocer a San Francisco significa simplemente comprender el Evangelio y seguirlo en su espíritu sincero. e integral, es vivir el Evangelio en toda su plenitud. San Francisco fue, como todos los santos deben tratar de ser, simplemente otro Cristo. Cristo resucitado revivió de manera perfecta en aquel Santo, completamente poseído y transformado por el Espíritu de la caridad divina”.

No hay ninguna duda de que el Padre Cristóbal tenía sus ojos puestos en el ejemplo del "poverello di Assissi". ¡Qué la fiesta de hoy nos lleve a que nazca ese deseo de imitar a Jesús en toda la Familia Nazarena, y que seamos siempre fieles a nuestras raíces franciscanas!