Historia

Este instituto es la caridad

Nuestra historia está escrita en la sencillez, la austeridad y el servicio de caridad colgados de la Providencia del Padre. Los Hermanos y Hermanas Hospitalarios fueron haciendo frente a las cambiantes circunstancias de cada tiempo, adaptando su modo de atender a las personas, conservando, sin embargo, su identidad propia: atender a los pobres según nuestro estilo hospitalario franciscano.

Desde la fundación en 1673 hasta el día de hoy la Congregación ha extendido sus servicios por la geografía española y diversos países de Europa y América latina. Para ello contamos también con la colaboración generosa de simpatizantes y amigos de esta Obra Hospitalaria.

Nos encontramos en muy diversos ámbitos de actuación: Hogares para niños en situaciones familiares difíciles; casas de acogida para personas con necesidades diversas: de reinserción, faltas de hogar, con problemas familiares, de normalización de su trayectoria vital ..; residencias para personas mayores; colegios; y también tareas de evangelización, y de presencia ; creación de espacios - lugares de silencio que faciliten la serenidad e interiorización que buscamos y necesitamos en nuestro apresurado vivir cotidiano para el encuentro con nosotros mismos, con los demás y con Dios.

 Cada momento histórico y contexto concreto demandan respuestas distintas que nos invitan a abrir los ojos para ver la realidad, creatividad en la respuesta y espíritu ágil y emprendedor para llevar adelante la adaptación necesaria.

 En junio de 2007 celebramos nuestro XVII Capítulo General ordinario. Un momento de gracia, de escucha al Espíritu, de toma de conciencia y de renovar ilusión y energías para seguir reinventando el servicio de caridad.

 En este espíritu estamos embarcadas en diversos proyectos nuevos en América y España. Aquí, además de continuar con las obras ya establecidas, estudiamos presencias sencillas en los medios menos favorecidos y, conjuntamente con otras instituciones, cooperamos en proyectos de reinserción y acogida.

Es la misión que nos ilusiona y con la que estamos comprometidas. Siempre fiadas de la Providencia de Dios y con la confianza inquebrantable que aprendimos de Padre Cristóbal: "Tened confianza porque la mano de Dios sabe abrirse para el socorro cuando la necesidades aprietan".