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Corazón de Judas

Corazón de Judas


Dice Karl Rahner: “QUE LA ORACIÓN DEBE SER EL FUNDAMENTO DEL CORAZÓN”.

¿Cómo se puede saber lo que había en el corazón de Judas? En el Evangelio de hoy MARTES SANTO, se puede pensar que Judas, quería a Jesús como un medio para conseguir un fin personal.

En la Biblia se nos demuestra que para Jesús nunca había pensamientos que Él no pudiera saber, entonces también estaba en el silencio de Judas, en sus oraciones, y por supuesto en su corazón, porque seguro que alguna vez, haría oración con su Maestro, y Jesús estaría escuchando su oración, como escucha las nuestras.

Como no pensar entonces, que algunas de sus palabras estarían dirigidas a su traidor: “no acumular tesoros en la tierra” o “todo el que dice Señor, Señor no entrará en el Reino de los Cielos”, sordo y mirando para otro lado estaría el corazón de piedra de Judas.

Jesús sabia de las desilusiones que sufría Judas, y que seguro escuchaba como repetía en su cabeza que estaba perdiendo el tiempo con seguirlo, “espero no estén sus oídos atentos a tantos cristianos como tienen esos pensamientos”.

Por eso hoy Martes Santo podríamos reflexionar que aun teniendo una vida Consagrada o estando cerca de las celebraciones de esta Semana Santa, podríamos estar muy lejos de Jesús, igual como lo estuvo Judas, que incluso estuvo en el Cenáculo, pero su corazón, ni llegó a entrar.

Pero aquí está la verdad, Jesús, estará en nuestros silencios y en nuestras oraciones que tanto clamaran: “SEÑOR, SEÑOR” y sobre todo estará en nuestro corazón, cuando escuchemos el Evangelio porque aunque subamos al ambón podemos estar muy lejos de su palabra.

Porque hasta los Apóstoles en la Última Cena y después de ver humillado a un Dios lavándoles los pies, se preguntaron ¿Seré yo el traidor?

¡Menos mal que luego viene Pentecostés!

Purifiquemos nuestra fe, mantengamos una amistad sincera con Dios, demos testimonio de una conciencia llena de motivos puros, pongamos nuestro corazón de acuerdo con el corazón de Dios.

Dame Dios la gracia, de esperar la pascua orando, porque tú me dijiste que me amabas y eso salió de un corazón de hombre.

¡OH REY DE LOS CORAZONES, QUE TU AMOR CRUCIFICADO ABRACE MI POBRE CORAZÓN!