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Abriendo el Corazón a la Luz: Un Segundo Domingo de Adviento Especial

Abriendo el Corazón a la Luz: Un Segundo Domingo de Adviento Especial


En este Segundo Domingo de Adviento, la Iglesia nos invita a intensificar nuestra preparación para la venida del Señor. El lema de este año, "Abre tu corazón con sencillez y acoge la luz", nos interpela a cultivar una actitud de receptividad y humildad para recibir a Cristo en nuestras vidas.

El Padre Cristóbal, fundador de nuestra Congregación, nos enseñó a vivir con sencillez y humildad, virtudes que nos permiten acercarnos a Dios y a nuestras hermanas y hermanos con un corazón puro. Al igual que él, somos llamados a despojarnos de todo aquello que nos impide ver la luz de Cristo. La sencillez nos libera de las ataduras del ego y nos permite reconocer nuestra necesidad de Dios.

La luz de Cristo es una invitación a la esperanza y a la alegría. Al abrir nuestro corazón a esta luz, experimentamos una transformación interior que nos impulsa a vivir en comunión con Dios y con las demás. En este tiempo de Adviento, pidamos al Espíritu Santo que ilumine nuestras mentes y corazones, para que podamos reconocer la presencia de Cristo en nuestra vida cotidiana.

Como Hermanas Hospitalarias, estamos llamadas a ser portadoras de la luz de Cristo en un mundo que a menudo se encuentra en tinieblas. Al servir a personas enfermas y a las más necesitadas, reflejamos la misericordia de Dios y llevamos la esperanza a quienes la han perdido.

Nos gustaría proponeros algunas preguntas sobre las que trabajar en este día o a lo largo de esta segunda semana del tiempo de Adviento:

* ¿Qué obstáculos me impiden abrir mi corazón a la luz de Cristo?

* ¿Cómo puedo cultivar la sencillez y la humildad en mi vida diaria?

* ¿De qué manera puedo ser un instrumento de la luz de Cristo para las y los demás?

En este tiempo de preparación para la Navidad, renovemos nuestro compromiso de seguir los pasos del Padre Cristóbal y de vivir el Evangelio con radicalidad. Que la Virgen María, Madre de la Iglesia, nos ayude a abrir nuestros corazones a la luz de su Hijo, para que podamos experimentar la verdadera alegría de la Navidad.