Hna. Carolina, el rostro de la Hospitalidad nazarena
Con profunda tristeza, pero con la esperanza cierta de la Resurrección, comunicamos el tránsito a la Casa del Padre de nuestra querida Hermana CAROLINA DÍAZ REYES, de la Comunidad de Córdoba-Casa Madre. El encuentro definitivo con el Señor tuvo lugar el pasado 30 de mayo de 2025, a sus 91 años de edad terrena y 70 años de fecunda Profesión Religiosa.
La Hermana Carolina ha sido un verdadero faro de amor y dedicación en nuestra Congregación. Quienes tuvimos la fortuna de conocerla, recordamos su espíritu incansable y su excepcional habilidad para transformar cada espacio en un verdadero hogar. Con manos expertas y un ingenio admirable, era capaz de solventar las necesidades prácticas de nuestras casas, haciendo de cada reparación un acto de amor y servicio. Su destreza era tal que asumía personalmente las mejoras y mantenimientos, asegurando siempre el bienestar de todas y todos.
En cada Navidad, su creatividad se manifestaba en los entrañables Belenes que con tanto esmero preparaba en la Residencia de Madrid, un gesto que iluminaba los corazones de residentes y visitantes por igual. En su labor en la recepción, la Hermana Carolina era el rostro de la hospitalidad que nos caracteriza: siempre dispuesta con una sonrisa cálida y una palabra amable para cada persona que cruzaba la puerta. Su presencia irradiaba una generosidad sin límites y un cariño auténtico, que hacía sentir a todas acogidas y valoradas.
La vida de la Hermana Carolina fue un constante testimonio de amor incondicional y entrega hospitalaria. Su ausencia deja un vacío en nuestros corazones, pero su legado de servicio, alegría y esa capacidad tan particular de cuidar hasta el último detalle, permanecerá vivo en la memoria de cada lugar donde dejó su huella.
Damos gracias a Dios por el don de su vida y por haberla tenido entre nosotras. Que el Señor la reciba en su Paz eterna.






