Preparar el Camino… en la falda de un cerro
SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO
“Preparar el Camino… en la Falda de un Cerro”
En este Segundo Domingo de Adviento, cuando la Iglesia nos invita a “preparar el camino del Señor”, pienso en la misión silenciosa y valiente de una Hermana Hospitalaria de Jesús Nazareno Franciscana en el Hogar de Ancianos Madre del Amor Hermoso de Manchay.
Ella prepara el camino no con discursos, sino con la obediencia de quien sigue las huellas de Jesús Nazareno, y con la ternura franciscana que convierte cada servicio en ofrenda.
Y entonces aparece Teofaldo.
Su vida es un cerro empinado, como los que él sube y baja cada día para comer en el Hogar. Vive solo, muy arriba, donde la noche se adelanta y la fragilidad pesa más. En muchas ocasiones las hermanas lo hemos llevado al hospital cuando su azúcar se eleva tanto que parece que la vida se le escapa. Pero no pueden darle insulina: no hay quien se la administre en la soledad de su cerro.
Por eso la hermana vive un Adviento continuo: espera que cada mañana Teofaldo vuelva a aparecer, lo recibe como a Cristo cansado, lo acompaña a la posta cuando es necesario, y ve en esas dos bolsas de suero un milagro cotidiano de misericordia, puesto que es la única solución que la vida le está regalando.
Y cuando lo deja nuevamente en la falda del cerro, le confía al Señor su mas humilde oración:
“Señor… cuida sus pasos en la noche y tráelo mañana de vuelta al Hogar.”
Así se prepara el camino del Señor:
caminando junto a lxs frágiles sin quitarles su libertad, cuidando sin imponer, amando sin condiciones y confiando en que Dios completa lo que nuestras manos no alcanzan.
Porque incluso cuando lo tuvimos en casa, Teofaldo escogió volver a sus cerros… y la hermana comprendió que también esa libertad forma parte del camino que Dios respeta y bendice.
En Manchay, el Adviento se vive mirando hacia lo alto: una hermana hospitalaria que vela por un abuelo frágil, que acompaña y sostiene, y un Dios que sigue llegando —suave, humilde y fiel— por los caminos sencillos de los pobres.
¡BUEN DOMINGO DE ADVIENTO!






