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Donde sopla el espíritu, nace la vocación

Donde sopla el espíritu, nace la vocación


Nuestra Congregación vive un momento de profunda gratitud y esperanza con la llegada a Perú de dos nuevas postulantes provenientes de Guatemala, que han respondido con generosidad y valentía a la llamada del Señor.

Su llegada no es solo un acontecimiento vocacional, sino un signo vivo de que el carisma Hospitalario Franciscano sigue despertando corazones, más allá de las fronteras, culturas y distancias. Desde su tierra natal, Guatemala, han iniciado este camino confiando en Dios y abrazando un proyecto de vida entregado al servicio, a la acogida y al cuidado de los más vulnerables.

Para nuestra Congregación, esta noticia es motivo de gran alegría y renovación. Cada vocación es un don, y cada joven que se atreve a dar este paso nos recuerda que el futuro se construye con fe, audacia y esperanza. Su presencia entre nosotras fortalece la vida comunitaria y nos anima a seguir sembrando con paciencia y confianza.

Comenzarán ahora su etapa de formación en Perú, un tiempo de discernimiento, crecimiento humano y espiritual, donde podrán profundizar en el conocimiento de Jesús Nazareno y en el carisma del Beato Padre Cristóbal De Santa Catalina, que nos identifica como Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno.

Damos gracias a Dios por su “sí”, por la comunidad que les ha acompañado en Guatemala y por la vida que sigue brotando en nuestra Congregación. Las acogemos con el corazón abierto, caminando juntas, confiadas en que el Señor, que inició en ellas esta obra, la llevará a plenitud.

Él es quien siembra el deseo, sostiene el paso y conduce la historia.