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El soplo que nos hace Casa y Hospitalidad

El soplo que nos hace Casa y Hospitalidad


Hoy es Pentecostés. El día en que el miedo se disipa porque un viento fuerte y una llama viva entran sin pedir permiso, recordándonos que la Iglesia es una comunidad en salida, que abraza y consuela.

Para nosotras, Hospitalarias Franciscanas Nazarenas, este día resuena con una fuerza entrañable. Vivimos este Pentecostés con el corazón puesto en el Tránsito de San Francisco de Asís, aquel hombre que se despojó de todo para ser pura acogida a la Gracia, recordándonos que morir a uno mismo es el único camino para que el Espíritu dé vida.

Y esa misma Ruah —ese aliento tierno, materno y renovador— es la que sopló con fuerza en el corazón de nuestro Padre Cristóbal de Santa Catalina. Él se dejó guiar por ese Viento divino para derribar los muros de la indiferencia de su época y abrir las puertas de la Hospitalidad, convirtiendo su vida en un reflejo del Nazareno.

Hoy le pedimos al Espíritu Santo que siga soplando en nuestras comunidades, en toda la Familia Nazarena, y en vuestras vidas:

  • Que sea el aliento que sane la fragilidad de quienes sufren.

  • Que sea el fuego que encienda nuestra entrega diaria.

  • Que sea la fuerza para seguir siendo hoy, como Francisco y el Padre Cristóbal, un refugio de amor y consolación.

¡Feliz Domingo de Pentecostés! Dejémonos recrear por su Amor. ????????️