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Una deuda de amor

Una deuda de amor


Si leemos la Biblia para saber el porqué de la celebración del día de hoy 2 de noviembre, encontraremos que en el II Libro de los Macabeos nos menciona que Juan Macabeo ofrece sacrificios por los muertos para que quedaran libres de sus pecados.

También consta históricamente que las primeras comunidades cristianas utilizaban un díptico en tablas de madera donde en un lado escribían los nombres de los vivos y en otro los muertos por los que debía de orar.

¿Qué nos queda en nuestros días del deseo de los vivos por salvar el alma de nuestros difuntos?

Quizás una celebración resumida en un “concurrido paseíllo muy colorido por el camposanto”. Pero sin la preocupación por el alma de l@s que tanto hemos amado.

Pero cuánto nos preocupa el tamaño del ramo que pondremos a los ya inexistentes pies de su tumba, porque se nos olvida que las almas de los fieles que han muerto sin limpiar los pecados se les pueden ayudar en este día tan señalado con rezos y con la Eucaristía, porque desde el momento en el que se marcharon tenemos con ellos una “DEUDA DE AMOR”, y no es material, como tampoco lo es el amor, porque es en la Eucaristía donde se nos menciona innumerables veces, el sentido de nuestra fe, que es la resurrección de Jesucristo, y por lo tanto la resurrección de los muertos.

Recordemos que el día de todos los Santos es motivo de alegría pero el día de los difuntos es de lágrimas, pero que ambas fiestas se unen en Cristo y remarcamos con este día que somos una Iglesia peregrina en la tierra y que en este día el mayor regalo de amor que le podemos hacer a nuestros difunt@s es la oración que es la vía magna para llegar a Jesucristo que es la verdad y la vida.

“Quien coma de este pan y este vino, vivirá para siempre” (Jn 6, 58)

Vivamos este día confiando en nuestro encuentro final con el Padre y con los que con amor le hemos hecho el regalo de la Eucaristía, San Agustín lo dijo muy claro:

UNA FLOR SOBRE SU TUMBA, SE MARCHITA

UNA LAGRIMA SOBRE SU RECUERDO SE EVAPORA

PERO UNA ORACION POR SU ALMA,

LA RECIBE DIOS