Unimos Misión: Colegio y Hogar
TESTIMONIO DE FRATERNIDAD Y CARIDAD HOSPITALARIA FRANCISCANA
Unimos Misión: Colegio y Hogar
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Entrega de víveres del Colegio Virgen del Rosario al Hogar de Ancianos Madre del Amor Hermoso: una misma misión compartida entre la Hermana María del Mar y la Hermana Martha bajo el carisma hospitalario franciscano. |
La reciente entrega de víveres por parte del Colegio Virgen del Rosario al Hogar de Ancianos Madre del Amor Hermoso trasciende la simple ayuda material: es un testimonio vivo de fe, fraternidad y caridad en acción. Lo que comenzó como una colecta entre aulas y pasillos se convirtió en el punto de encuentro donde dos generaciones se abrazan bajo el mismo techo.
Detrás de cada caja reunida y de cada gesto de entrega laten la vocación y el compromiso de la comunidad consagrada. La Hermana María del Mar, en la misión de formar almas jóvenes dentro del colegio, impulsó junto a los estudiantes el valor de la empatía y la generosidad. Por su parte, la Hermana Martha, en su misión de velar por la tranquilidad y dignidad de los abuelos en el hogar, abrió los brazos para recibir este regalo del cielo.
Parecen dos entornos muy diferentes, pero a ambas las une una sola misión y un solo corazón: el carisma hospitalario franciscano. Sin importar dónde se encuentre cada hermana, la entrega es la misma. Llevamos grabada la enseñanza del Beato Padre Cristóbal de Santa Catalina, quien nos mostró que servir al prójimo y compartir el pan es encontrar la presencia viva de Cristo en los más frágiles.
Al entregar estos víveres, los niños y jóvenes del colegio comprendieron que la caridad no es dar lo que sobra, sino ofrecer amor en acto; mientras que los ancianos del hogar recibieron no solo sustento, sino el calor de sabernos una sola familia.
Bajo la protección de la Virgen del Rosario y de la Madre del Amor Hermoso, el carisma franciscano se vuelve a encender con fuerza. La Hermana María del Mar desde las aulas y la Hermana Martha desde el hogar demuestran que, donde hay una hermana hospitalaria, la fraternidad no conoce fronteras y el legado del Padre Cristóbal sigue más vivo que nunca.
«Donde hay una Hermana Hospitalaria, late un solo corazón en el amor de Dios.»






